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miércoles, 22 de abril de 2026

 

Tic, Tac, empieza la cuenta atrás

El próximo 13 de mayo, en la Casa de las Conchas de Salamanca, será la presentación de mi nuevo libro:

BICABRÁ

                            

               
El título de este libro, Bicabrá, puede sugerir un revoltijo de cosas inconexas, pero, al adentrarse el lector en sus páginas, podrá ir descubriendo el hilo conductor del que cuelgan todos los relatos acogidos en él: la humanidad, con todo lo que esta implica, de sus diversos personajes, desde niños —algunos de corta edad y con los ojos abiertos de par en par—, pasando por un adolescente ebrio de hormonas, hasta hombres y mujeres cargados de contradicciones que, inmersos en sus conflictos, bregan contra su destino, algunas veces ganado a pulso y otras, sobrevenido. Aquí el lector podrá encontrar la inocencia inmaculada junto a la inmoralidad más abyecta; la rebelión ante el infortunio o la injusticia; el amor, el deseo, el erotismo y recuerdos imborrables, todo mostrado a través de sensaciones, sentimientos y emociones de los personajes.

Como anticipo, os invito a que recorráis las líneas de la siguiente entrevista a la que me ha sometido mi editor, Manuel Baraja:

1.      Bicabrá parece un conjunto de relatos muy diversos. ¿Cuándo descubriste que había un hilo común que los unía?

Cierto, es un puñado de relatos escritos a lo largo de diez años, que abarcan, en principio, temas diferentes, y en los que alguien podría apreciar una evolución en mi estilo personal de escritura, por lo que, quizá, él lector pueda pensar que hay una desconexión entre ellos. Algo que me preocupó una vez seleccionados. Así que me puse a reflexionar sobre ello. Los agrupé en cinco apartados: Madrid, El trabajo, El Amor y el Desamor, Despoblados e Historias del pasado. Fue entonces cuando caí en la cuenta de que había algo común a todos ellos: la humanidad de sus personajes.

2.      En el libro conviven inocencia y oscuridad. ¿Te interesa más explorar los extremos... o te interesa más lo que hay entre ellos?

Como en estadística, creo que en literatura lo interesante siempre está fuera de los límites normales, en los extremos. Así, el relato que abre la narración, “¿Qué es un sinvivir, mamá?”, muestra la inocencia inmaculada de un niño de muy corta edad, que anhela tener en casa a su padre ausente y se refugia en el papel pintando en él una casa. En las antípodas está la historia de un parado, golpeado muy duro por la crisis económica, que se plantea el suicidio. Dos situaciones extremadamente opuestas.

3.      Tus personajes están llenos de contradicciones. ¿Crees que ahí es donde realmente aparece lo humano?

Sí, sin duda. Creo que lo contradictorio es un rasgo constante en todo ser humano. Por ejemplo: siendo simples mortales, vivimos como inmortales, o, irracionalmente, gastamos nuestra vida trabajando en exceso, cuando la realidad es que ansiamos la libertad, más tiempo libre. Y, claro, a un personaje, si pretende ser verosímil, no le queda otra que mostrarse contradictorio.

4.      Has pasado por distintos géneros y registros. ¿Qué te permite el relato que no te da la novela?

Aunque no es nada fácil escribir un relato, ya que ha de caber en un espacio muy limitado sin caer en lo anecdótico, fútil o insustancial, transmitiendo al lector un mensaje casi siempre complejo, el relato es infinitamente más manejable que la novela, la cual exige una exhaustiva planificación previa y, posteriormente, una revisión agotadora. Un relato de cinco a quince páginas puede abarcarse muy fácilmente, mientras que una novela, de entre doscientas y cuatrocientas páginas, no. Así las cosas, la práctica del relato es capaz de proporcionarle al escritor principiante muchas satisfacciones casi inmediatas, de lo que doy fe, mientras que la de la novela, sin haberse curtido en la del relato, es poco menos que una misión imposible.   

5.      Muchos de los textos nacen de etapas distintas. ¿Ha cambiado tu mirada sobre ellos al reunirlos en un mismo libro?

    No lo sé, creo que sí. He querido respetar su esencia, pero algunos no resistieron mi mirada crítica, desarrollada tras largos años, y acabaron siendo reescritos, lo que los salvó de ser desechados. En los primeros tiempos de dedicación a la escritura me preocupaba mucho el estilo, puntuar bien, elegir las palabras y el tono adecuado, eliminar obviedades y redundancias... Y ahora me centro más en las emociones que mi escritura pueda provocar en el lector; que haya intriga, tensión narrativa, sorpresa... No basta con escribir bien, no, una narración ha de ser mucho más, tiene que conmover al lector. En este sentido, pienso que la peor crítica que pueda recibir un escritor es que le digan de su obra, escuetamente, sin más, que está bien escrita. Supongo que será lo mismo que si le dicen a un piloto de carreras que conduce bien.  Aunque, claro, en la última fase, la de la revisión, ningún texto se debe salvar de someterse a un cribado que señale los defectos de redacción y estilo.

              6.      Tras una trayectoria profesional ajena a la literatura, ¿qué te empujó a tomarte la escritura                         con esa profundidad en los últimos años?

Siempre me atrajo la lectura y la escritura. De niño escribía a escondidas algunos poemas y me encantaba recitar en silencio a Bécquer o Lope de Vega. En una ocasión, siendo ya adolescente mi padre me sorprendió leyendo “Cesar o nada” de Pio Baroja. No deberías leer eso, me dijo entonces. Y cuando llegó el momento de decidir los estudios superiores a seguir me disuadió de tomar el camino de las letras, y me decidí por Ciencias Económicas. Una decisión pragmática, aunque quizá de algún modo errada, esto nunca lo sabré. A lo hecho pecho. Pero al acercarse mi jubilación retomé con decisión el instinto literario dormido durante tantos años.  

 

7.      En Bicabrá hay memoria, deseo, conflicto… ¿qué emoción dirías que atraviesa todo el libro?

¿En qué sentido?

 Si he de referirme a las emociones experimentadas por los personajes, podría decir que las provocadas por los sentimientos del amor y del deseo, que son los más recurrentes a lo largo del libro. pero también de la ternura, del desamor y el hastío, la soledad, la pena, la nostalgia, la inquietud, el rencor, la piedad o la derrota.

Y si tuviese que referirme a las que provoque el libro en los lectores, no sabría qué decir. Espero que sean ellos quienes se emocionen y empaticen con los personajes.   

8.      Si el lector tuviera que quedarse con una sensación al cerrar el libro, ¿cuál te gustaría que fuera?

               Buena pregunta. Espero que los lectores, al terminar de leer la última página, cierren el libro con la sensación de que no ha                sido en vano dedicarle su tiempo a su lectura.
                        
                            



Si os decidías a acompañarme, para mí será un gran honor.

Y, si alguien, impaciente, quisiera tener el libro ya, esta vez, la cosa va más rápida que en la anterior publicación, ya está a la venta el libro en la librería de la editorial:





 




martes, 25 de noviembre de 2025

                                                         

                                                 

                                                Aniversario

 El pasado jueves 20 de noviembre, en Pan Divino, un acogedor local en el que se puede disfrutar de exquisitas delicatessen, justo ela confluencia de Azafranal con Gran Vía, en nuestra querida Salamanca, tuve la suerte de compartir con mis lectores, los más cercanos, una celebración para mí muy especial: el primer aniversario de la presentación de mi novela Gladius Iusticie.

La idea era reunirse allí para cambiar impresiones sobre la lectura del libro, y también como pequeño homenaje a la figura histórica del rey don Alfonso IX de León, a quién tanto debe nuestra ciudad, ya que él impulsó e instituyó en 1218 eEstudium Generale, origen de la Universidad de Salamanca.  


El encuentro fue muy interesante y entretenidoUn buen número de participantes pudieron hablar de las sensaciones y emociones que les provocó la lectura del libro. Gracias por su espontaneidad. Y gracias a todos los asistentes por contribuir a crear un ambiente tan cálido y cercano en el que me sentí muy arropado, especialmente a Nati Cabezas, que actuó como maestra de ceremonias, y a Domi, la dueña del local, que con tanto cariño nos acogió.

 



                Algunas de las personas asistentes no habían leído todavía el libro, que pudieron adquirir, y                   yo, cómo no, con todo afecto se lo dediqué. 

Para terminar, solo invitar, a todos los que entréis en el blog, a que os hagáis con un ejemplar y lo leáis. No os arrepentiréis, os lo prometo, pues en él encontraréis, como lectores, paisajes, escenarios, personajes y acontecimientos inesperados que os harán reflexionar, entre otras muchas cosas, sobre los orígenes de España. 

              GLADIUS IUSTICIE | | Terra Ignota Ediciones | Casa del Libro 

              Gladius Iusticie : Sanchez-Bustos, José María: Amazon.es: Libros 

             Gladius Iusticie | SANCHEZ-BUSTOS, JOSE MARIA - Santos Ochoa 

              Gladius Justicie | Terra Ignota  

            GLADIUS IUSTICIE (libro del 2024). Escrito por JOSE MARIA SANCHEZ BUSTOS. ISBN 9788412948592 | La Vanguardia

 

 



martes, 2 de septiembre de 2025

 UNA MERIENDA ENTRE AMIGOS

El día 29, martes, del pasado mes de julio, mi esposa y yo tuvimos la fortuna de asistir a una reunión entre amigos. Fue en la casa de Nati y Antonio y ellos nos ofrecieron una suculenta barbacoa regada con un albariño que llevaron Charo y Fernando.


Nati, conversadora infatigable, animó la reunión con su constante dialogar con todos. Hablamos de todo un poco, sobretodo de literatura, afición común a todos los presentes, y especialmente de mi primera novela histórica, Gladius Iusticie, que como algunos sabréis narra las aventuras y desventuras de Diego Froilaz, amigo personal del rey Alfonso IX de León. 



Yo había llevado el libro como presente a los anfitriones y no pude escaparme de hacerles una presentación.


Enseguida Charo se enganchó y manifestó su vehemente deseo de leerlo. Y lo hizo durante los siguientes días.

Ahora os doy noticia del resultado. Charo es colaboradora del diario digital Salamanca al Día y, tras la atenta lectura de la novela, escribió la siguiente reseña: 



La novela histórica de José María Sánchez-Bustos nos recuerda la contada en el blog de Miguel Ángel Martín Mas y Charo García de Arriba sobre la reina Berenguela.

A la hospitalaria mesa de Nati Cabezas, autora de un libro de viajes, un relato autobiográfico que nos sitúa en ese Oriente de todos los sueños, Un regalo bajo el burka y de Antonio se sientan los libros. Porque siempre se habla de libros, de viaje, de arte, de amistad y de descubrimientos. Y un descubrimiento es José María Sánchez-Bustos, el economista que, como tantos escritores “tardíos” que en realidad no lo son, ha aprovechado su jubilosa jubilación para sumergirse en la escritura. Y no cualquier escritura, Sánchez-Bustos ha elegido la novela histórica, como Nati se ha servido del recorrido ensayístico-novelesco y autobiográfico. Subgéneros del romanticismo que atrapan al lector y le llevan lejos. Y en el caso del autor, a una época que, si viviéramos en Gran Bretaña, ya estaríamos hartos de ver en películas, series, novelas…

Porque la historia de Alfonso IX de León es de una riqueza que merece ser contada de todas las maneras. Y Sánchez-Bustos ha decidido hacerlo a través de la voz de su amigo, Diego Froilaz, e incluso desde su esposa, la reina castellana Berenguela. Novela bien contada, bien estructurada, bien documentada, Gladius justicie recorre la vida del rey que impulsó el parlamentarismo, el rey que trajo a Salamanca la universidad y que reconoció el papel indispensable de una reina inusual, aquella que, según Miguel Ángel y Charo, mandó construir la techumbre de Las Claras cuya lectura heráldica han podido reconstruir.

Nuestros historiadores no solo le han dado importancia al personaje de la reina Berenguela en el complejo momento de lucha y posterior unión de los reinos de León y Castilla, sino que han sido capaces de enfrentarse a una dejadez endémica: aceptar sin dudar la versión que siempre se ha dado de aquello que no nos hemos tomado la molestia de estudiar con detenimiento y rigor. Y la osadía de ambos investigadores parece no haber gustado, hay terrenos que le pertenecen a una élite intelectual que solo permite la ficción. Pero por suerte, esta nueva lectura de la techumbre de Las Claras merece atención, reconocimiento y aplauso. La chova piquirroja parece reírse con todo su pico de quienes consideran que solo se puede uno acercar a la historia desde la novela. Coto cerrado de los académicos, la búsqueda y la investigación parecen ser propios de una élite. Por suerte no es así, y nuestro Alfonso IX y, sobre todo, nuestra Berenguela, siguen cabalgando por la historia de todos. Y la chova piquirroja de Las Claras, luciendo sus patitas y pico rojos de la sangre del santo asesinado en Canterbury despierta interés y aplauso. Un pájaro que fue la clave de bóveda para sostener un trabajo que asombra por su rigor y su valentía, y una historia, la del rey Alfonso IX, el parlamentarista, que ha fascinado a un escritor del que esperamos mucho más, José María Sánchez-Bustos.

Salamanca a 8 de agosto de 2025

Texto: Charo Alonso

Fotografía: Natividad Cabezas




 

martes, 11 de febrero de 2025


                                                            Monasterio de Montserrat

¿Qué nos está pasando?

Siempre percibí Barcelona como una ciudad amable y encantadora, en la que nunca me sentí un extraño, fuese cual fuese el motivo de mi viaje: algunas veces por trabajo y otras por mero disfrute o atendiendo a relaciones familiares y de amistad. He disfrutado de paseos por Las Ramblas y de la contemplación de la fantástica arquitectura modernista de la ciudad, además de la grata conversación con su gente, catalanes de pura cepa que llevan escritos en su DNI apellidos tan sonados como Subirats o Doménech, por ejemplo, y llevan nombres tales como Neus, Agustí, Eduard o Mercè, excelentes personas todas con las que en alguna ocasión compartí mesa y mantel, abriéndoles así el lugar donde guardo celosamente mis afectos. Durante años les felicité en Navidad y en el Año Nuevo, también en sus cumpleaños. Siempre me contestaban y me devolvían con creces mis buenos deseos. Eran relaciones que resistían y no se resquebrajaban, a pesar del tiempo y la distancia, pero algunas de ellas de pronto se interrumpieron sin motivo aparente. Fue a raíz de ese fenómeno político-sociológico al que llamaron El Procés. Nunca he podido comprender qué pudo llevar a esas personas a excluirme de su entorno, si nunca cuestioné sus sentimientos ni ideales, si siempre fui respetuoso con sus opiniones y nunca traté de polemizar con ellas, por lo que estoy convencido de que no ha habido un motivo personal del que yo pueda ser responsable.

            Por si alguien quisiese responder, dejo una pregunta en el aire: ¿Qué fue, pues, lo que pasó?

            Yo no lo sé, aunque sí puedo suponer, en el sentido que este verbo tiene de establecer hipótesis, y supondré, basándome en lo que han mostrado los partidos catalanistas, que estos tienen, pese a quién pese y cueste lo que cueste, la firme e irrevocable determinación de lograr la independencia de Cataluña. Objetivo que requerirá para ser alcanzado de una firme actitud beligerante de una mayoría suficiente de la ciudadanía catalana. Los estrategas de Junts y Esquerra son conscientes de ello, estoy seguro, y supongo que habrán trabajado con tesón para influenciar en el pensamiento colectivo catalán. Esto, en mi opinión, podría explicar qué fue lo que pasó.

            Pero no me quedaré ahí, tengo otra pregunta que me inquieta: ¿Qué nos está pasando?

            Pasa, y no supongo ni establezco hipótesis, sino que afirmo, que, en esta democracia imperfecta (partitocracia), los ciudadanos contamos menos que un cero a la izquierda. Para los dirigentes políticos, sean del signo que sean, la ciudadanía solo es el granero de votos del que sacar la cuota de legitimidad necesaria para conseguir el poder. Y con ese fin no dudan en urdir fábulas con las que seducir a los votantes, mienten, prometen lo que saben que no podrán cumplir, pactan con quién sea, aunque a muchos de sus votantes les repugne, actitudes todas ellas comunes a todas las formaciones políticas sin excepción. Esto es lo que hay, frase lacónica que sirve de espita para que no explote la olla. Esperemos que resista, aunque sea de milagro, porque la olla es España, un país que alberga al menos cuatro naciones, entendidas tal y como las describe el diccionario de la RAE en su 3ª acepción para la palabra nación: Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común.


jueves, 30 de enero de 2025

     


     TRAS LOS PASOS DE DON MIGUEL DE UNAMUNO EN SALAMANCA

Hoy os invito a un paseo por la ciudad de Salamanca, a recorrer algunos de los escenarios en los que el Magnífico Rector de la más antigua y aún viva universidad de España.

            Don Miguel llegó, desde su ciudad natal, Bilbao, a Salamanca en 1891 como catedrático de griego en la Universidad. Entonces él ni se lo podía imaginar, pero esta ciudad sería su refugio, su fuente de inspiración, su hogar y el de muchos de sus descendientes, que aún hoy se sienten tan salmantinos como el que más.

            A lo largo de su vida, dejó huellas imborrables en la ciudad y en su universidad, tanto en los ámbitos académicos y culturales como políticos, siendo reconocido con los honores reservados a las personas más preclaras: Rector de la Universidad (desde 1901 a 1914 y entre 1931 y 1936),  concejal y alcalde honorífico.

            Y hoy en día, después de casi noventa años después de su muerte, acaecida el 31 de diciembre de 1936, todavía se siente y se palpa su legado en las calles plazas y edificios de Salamanca, de la que escribió estas sentidas palabras:

Del corazón en las honduras guardo tu alma robusta; cuando yo muera guarda, dorada Salamanca mía, tú mi recuerdo. Y cuando el sol al acostarse encienda el oro secular que te recama, con tu lenguaje, de lo eterno heraldo, di tú que he sido.  

Primera parada:

La Plaza Mayor


No dejéis de visitar el café Novelty, donde don Miguel acudía asiduamente a departir con sus contertulios. Y, aunque puede que alguien eche de menos allí una representación de él, como la escultura de don Gonzalo Torrente Ballester, también ilustre escritor afincado en Salamanca, pero gallego, el ambiente del local podría transportar a cualquiera al pasado, cuando don Miguel, en carne y hueso, hubiese podido ocupar el lugar que hoy ocupa don Gonzalo, sentado ante un viejo velador, desde donde se puede admirar el ágora, un cuadrilátero irregular sorprendentemente armónico, según el propio don Miguel, con sus arcadas tachonadas de medallones con las efigies de personajes ilustres. Os invito a buscar el suyo en la del lateral a la derecha del Ayuntamiento, desde cuyo balcón principal don Miguel proclamó la Segunda República el 14 de abril de 1931

 

Segunda  parada:

La Casa Museo Unamuno


Propiedad de la Universidad, fue el hogar de don Miguel durante su primera etapa como rector, de 1900 a 1914, sita en la calle Libreros muy cercana a la Universidad, que no hay que confundir con la de la calle Bordadores, donde él vivió después hasta su muerte, y de la que luego hablaré.


    Atribuida a Quiñones, se construyó en el XVIII, hoy convertida en museo conserva la biblioteca privada de don Miguel, con más de 6.000 libros, así como su despacho objetos personales, manuscritos y correspondencia, que dicen mucho de su vida y pensamiento.  


Tercera parada:

La Universidad

La Universidad de Salamanca, Univeresitas Studii Salmantini, en latín, fue la primera institución educativa europea en tener el título, propiamente dicho, de universidad, siendo su antecedente el Studium Generale, instituído en 1218 por el rey don Alfonso IX de León, que dio paso a la Universidad, merced a la real célula de Alfónso X, el Sabio, fechada el 9 de noviembre de 1252, y que fue ratificada en 1255 por el papa Alejandro IV.

El emblemático edificio de las Escuelas Mayores, construido, como los que lo rodean, entre las postrimerías del XV y principios del XVI, parece ser contemplado por la estatua de fray Luís de León, también catedrático de griego, como don Miguel, y que, como este, también sufrió destierro. Fray Luís por tener la osadía de traducir la Biblia al Castellano y don Miguel por decirle cuatro verdades al espadón del rey Alfonso XIII, el general Primo de Ribera, su tocayo. Curiosa convergencia. Así que podría ser verosímil poner en boca de don Miguel la famosa frase de fray Luís: Decíamos ayer, pronunciada desde su cátedra en el aula que hoy lleva su nombre cuando regresó de su encarcelamiento.

El Paraninfo es el escenario de los grandes acontecimientos de la Universidad. En él la imaginación de muchos podría desbordarse al rememorar la frase lapidaria: Venceréis, pero no convenceréis, pronunciada allí por don Miguel en su último discurso. 

Cuarta parada

El convento de San Esteban

Los frailes dominicos, que tenían su asentamiento extramuros de la ciudad, tras una crecida del Tormes que destruyó su viejo convento en 1256, se instalaron en el solar que hoy ocupa este impresionante edificio, joya del plateresco, que fue construyéndose a lo largo de tres siglos merced a generosas donaciones de la nobleza salmantina, provocadas por el buen oficio mendicante de los frailes. 

    En 1987, don Miguel se enclaustró en este convento. Tres días al menos duró su encierro voluntario, en los que, gozando de la paz de sus estancias, especialmente la del Claustro de los Aljibes, cuentan que encontró la paz espiritual e inspiración y reflexión sobre la fe, la espiritualidad y el sentido de la existencia, cuestiones que están presentes en su obra Del sentimiento trágico de la vida.  

                                                                 
Claustro de los Aljibes
Quinta parada

Palacio de Anaya

Otra de las joyas arquitectónicas de Salamanca, situado frente a la Catedral y construido en el siglo XVIII, fue sede del Colegio Mayor de San Bartolomé. En él es destacable su fachada neoclásica. Hoy alberga la Facultad de Filología.

En su interior, es de admirar la escalera imperial. Si os animáis a subir, encontraréis un interesante busto de don Miguel.


Sexta parada

                                        La última morada de don Miguel

En la calle Bordadores, a la derecha de la Casa de las Muertes, encontramos la que fue morada de don Miguel en su segunda etapa como rector de la Universidad. Un edificio, aunque no muy suntuoso, siempre ha sido muy entrañable para mí. Vecinos de la familia de don Miguel , vivían en el mismo edificio los Cuadrado, a los que conocí estrechamente y me dieron la oportunidad de conocer a Felisa, hija de don Miguel.

    Y, frente a ella, encontraremos su estatua, obra de Pablo Serrano, que habla por sí sola.

Séptima parada

El soto de altas torres

Con este símil definió la imagen reflejada sobre el Tormes. Siempre lo recuerdo al contemplar el conjunto de las Catedrales, la Nueva y la Vieja, la Universidad y Casa Lis, que se miran en el espejo del río.

Aquí termina el paseo, pero, si alguno queréis acercaros al cementerio de San Carlos Borromeo, allí podrá leer, escrito sobre su tumba su epitafio:

“Méteme, Padre Eterno, en tu pecho,

misterioso hogar, dormiré allí,

pues vengo deshecho del duro bregar”